Escuela efectiva:
La escuela
eficaz es aquella “que promueve de forma duradera el desarrollo integral de
todos y cada uno de sus alumnos más allá de lo que sería
previsible teniendo en cuenta su rendimiento inicial y su situación social,
cultural y económica” (Murillo, 2003, p. 54). Según el mismo autor, las
escuelas efectivas se definen por tres principios claves:
• Equidad: Para ser eficaz se debe favorecer el desarrollo de todos y cada uno
de sus alumnos, lo que significa que eficacia y equidad son mutuamente
necesarias.
• Valor agregado: La escuela es eficaz si los resultados que obtiene con sus
estudiantes son mayores que los de escuelas con características similares o, en
otras palabras, si sus estudiantes progresan más que lo esperable dada las
características socioeconómicas y culturales de su familia.
• Desarrollo integral del alumno: La escuela eficaz, además de buenos
resultados en lenguaje y matemáticas, se preocupa de su formación en valores,
bienestar y satisfacción, desarrolla toda la personalidad de los alumnos.
Congruente con la definición y principios señalados, una escuela eficaz logra
tres propósitos:
• Educar a los niños en diversas destrezas y conocimientos académicos y cognoscitivos,
los que se amplían con la edad, pasando de lo básico a lo más complejo;
• Educar a los niños en el desarrollo de habilidades personales y sociales para
funcionar en la sociedad, el mundo del trabajo y la política;
• Contribuir a la igualdad de oportunidades apoyando a los alumnos de entornos
socio familiares más desfavorables para que puedan doblarle la mano a las
condiciones adversas.
Es necesario resaltar que a pesar de la importancia de algunos factores
relacionados con la comunidad educativa para que las escuelas sean efectivas,
sigue siendo relevante, el rol que juega la interacción profesor – alumno en el
aula.
Once
factores para las escuelas efectivas
1. Liderazgo profesional:
* Firme y dirigido.
* Enfoque participativo
* Profesionista sobresaliente
2. Visión y objetivos compartidos:
* Unidad de propósito
* Consistencia en la práctica
* Colaboración y trabajo colegiado
3. Ambiente de aprendizaje:
* Atmósfera ordenada
* Ambiente de trabajo atractivo
4. Le enseñanza y el aprendizaje
*
Optimización del tiempo de aprendizaje
como centro de la actividad escolar:
*
Énfasis académico
* Enfoque en el aprovechamiento
5. Enseñanza con propósito:
* Organización eficiente
*
Claridad de propósitos
* Práctica adaptable
6. Expectativas elevadas:
*
Expectativas globales elevadas
*
Comunicación de expectativas
* Desafío intelectual
7. Reforzamiento Positivo:
* Disciplina clara y justa
*
Retroalimentación
8. Seguimiento de avances
* Seguimiento de desempeño del alumno
* Evaluación del funcionamiento de la
escuela
9. Derechos y responsabilidades de los
*
Elevar la autoestima del alumno
Alumnos * Posiciones de responsabilidad
* Control del trabajo.
10. Colaboración hogar – escuela
*
Participación de los padres en el aprendizaje de
sus hijos
11. Una organización para el aprendizaje
* Formación y actualización del personal
académico basadas en la escuela.
Visión y objetivos compartidos
La
investigación ha demostrado que las escuelas son más efectivas cuando el personal
construye un consenso sobre los objetivos y valores de la escuela y los pone en
práctica mediante las formas sólidas de colaboración en el trabajo y la toma de
decisiones. Por ejemplo, la revisión de Lee, Byrk y Smith (1993) de la
literatura sobre organización de escuelas secundarias efectivas resalta la importancia
de tener un sentido de comunidad: “Elementos de la comunidad tales como trabajo
cooperativo, comunicación efectiva, y metas compartidas, dan sido identificados
como cruciales para todo tipo de organizaciones exitosas, no solamente las
escuelas” (p.227). Otros han llegado a conclusiones similares respecto a
escuelas primarias. 19 Mientras que el grado en que esto es posible está
parcialmente en manos del director (ver el factor 1. Liderazgo profesional),
también depende de las características más amplias de las escuelas, pues éstas
no están, necesariamente, determinadas por individuos particulares.
. Ambiente de aprendizaje
El
ethos de una escuela está determinado en parte por la visión, los valores, los
objetivos de los maestros, la forma en que trabajan juntos y por el clima en
que se desempeñan los alumnos: el ambiente de aprendizaje. Las características
particulares que resultan de lo anterior, parecen traducirse en un ambiente
ordenado y un medio de trabajo atractivo.
a) Atmósfera ordenada
Es
más probable que las escuelas con éxito sean lugares tranquilos en vez de
sitios caóticos. Muchos estudios han subrayado la importancia de mantener un
clima ordenado y orientado el trabajo.26 Mortimore et al (1988ª) también
señalaron que estimular el autocontrol entre los alumnos puede funcionar como
un ethos positivo en el aula, y además explicaron las desventajas de niveles
altos de ruido y movimiento para lograr la concentración de los alumnos. Lo que
la investigación en general demuestra no es que las escuelas se vuelvan más
efectivas al volverse más ordenadas, sino que un medio ordenado es un requisito
previo para que ocurra un aprendizaje efectivo. Creemers (1984) cita la
investigación del holandés Schweitzer (1984), quien llegó a la conclusión de
que un ambiente ordenado dirigido a la estimulación del aprendizaje estaba relacionado
con los logros académicos de los alumnos. La forma más efectiva de estimular el
orden y dirección entre los alumnos es reforzar buenas prácticas de aprendizaje
y comportamiento (ver factor 7. Reforzamiento positivo) b) Ambiente de trabajo
atractivo La investigación sobre efectividad escolar sugiere que el medio
físico de una escuela también puede afectar tanto las actitudes como el
rendimiento de los alumnos. Rutter et al (1979) encontraron que mantener una
escuela en buen estado producía normas más altas de desempeño académico y
comportamiento. 27 Rutter (1983) sugirió dos explicaciones para esto: las
condiciones de trabajo atractivas y estimulantes tienden a mejorar el ánimo,
mientras que los edificios abandonados tienden a estimular el vandalismo. A
nivel primaria, Moritmore et al (1988ª) también señalaron la importancia de crear
un ambiente físico placentero, que incluya la exhibición del trabajo de los
niños.
Profesional sobresaliente.
En la mayoría de
los casos un director efectivo no es simplemente el administrador o director de
mayor antigüedad, sino que en cierto sentido es un profesional sobresaliente.
Esto implica que se involucra y conoce lo que sucede en el aula, incluyendo el
currículo, estrategias de enseñanza y seguimiento del progreso de los alumnos.
16 En la práctica esto implica proveer de varios tipos de apoyo a los maestros,
incluyendo tanto estímulos como asistencia práctica.17 También implica que el
director debe proyectar un perfil de altura por medio de acciones tales como
desplazarse frecuentemente por la escuela, visitas a las aulas y conversaciones
informales con los maestros. 18Asimismo se requiere evaluar la forma en que
funcionan los maestros, que Scheerens (1992) describe como “uno de los pilares
del liderazgo educacional”. Por
supuesto, este tipo de aproximación por sí misma tiene poco efecto sobre la
efectividad y sólo cuando se conjuga con otros factores que se han mencionado,
tales como énfasis en la enseñanza y aprendizaje, así como inspecciones
regulares en la escuela, puede tener un efecto poderoso. Es un hecho que cada
uno de los 11 factores clave que hemos identificado tiene implicaciones para
los líderes efectivos. Esto surge de la revisión minuciosa de la literatura que
hace Murphy (1989) con relación al liderazgo instruccional. Es probable que la influencia
de los directores en los niveles de desempeño y avance de los estudiantes opere
más en forma indirecta que directa, al influir en la cultura de la escuela ay
del persona, actitudes y comportamiento que, a su vez, afectan las prácticas en
el aula y la calidad de la enseñanza y aprendizaje.
Las 5 claves de una escuela efectiva
En 1966, el Informe Coleman remeció
las creencias de los países anglosajones sobre el verdadero aporte de las
escuelas, especialmente en los sectores de pobreza. La investigación planteaba
que el aprendizaje no dependía de la calidad de la escuela, sino de la
escolaridad y estímulo de los padres.
Esta problemática conclusión que
anulaba el papel de la escuela en la socialización y enseñanza, tuvo no
obstante un efecto vitalizador, porque generó todo un movimiento orientado a
demostrar lo contrario, esto es, que la escuela sí podía hacer una diferencia.
Una parte de los investigadores enfrentó el informe Coleman de manera más
positiva, analizando qué hacían las escuelas cuyos resultados eran consistentes.
Nacía de esta manera el movimiento de las escuelas efectivas.
¿Qué
tienen en común las escuelas efectivas?
Cinco factores claves fueron entonces
identificados, como aspectos comunes en las escuelas que obtienen buenos
resultados:
Profesor
efectivo: maneja los contenidos del
currículum, los conoce, los domina, tiene buena metodología para enseñarlos y
sabe adaptarse a las distintas realidades de los niños con los que trabaja.
Sala
de clase efectiva: un espacio agradable, donde los tiempos se
utilizan de manera óptima para la enseñanza, donde se hace una normalización de
los niños para que estén dispuestos a trabajar bien y se crea un contexto
propicio para el proceso de aprendizaje.
Relación
escuela-familia: se concluyó que
no se trataba de escuelas que hicieran "cosas por la familia", sino
que mantenían con esta una relación centrada en los objetivos de aprendizaje de
los niños.
Liderazgo: el director está
muy implicado en los procesos de aprendizaje y no sólo en administrar la
escuela, lo cual significa que ese director sea capaz de observar clases,
apoyar a los profesores y monitorear los procesos de enseñanza.
Evaluación
permanente: revisión regular de auto observación, para
evaluar si los objetivos planteados por la escuela se han cumplido en un
periodo específico.